II
Comí tan rápido como pude, el viaje hacia la casa me había demorado aproximadamente media hora; ahora tenía que terminar pronto mis alimentos, pues a las tres de la tarde, y para ello faltaban escasos quince minutos, tenía que llegar al Museo del Folklor potosino para completar mis faltantes cuatro horas de servicio y así obtener el último requisito para poder salir de la universidad.
Mis tareas en el museo, eran encargarme de la difusión del mismo y colaborar con la parte creativa y de producción, lo cuál, siempre fua un aliciente para mí, pues si algo me gustaba hacer era eso.
En cuanto salí de mi casa sonó mi celular, era Grecia. Ella era mi novia desde hacía seis meses. Por alguna razón el destino la puso frente a mí en una fiesta y, no siendo yo, de los que saben o tiender a flirtear en las fiestas, me fue imposible poder pensar que ella y yo tendríamos esta relación ahora. Entonces atendí:
- ¿Bueno?
- Hola mi amor ¿Vas para el museo?
- Sí, acabo de salir de la casa ¿Alguna novedad?
- Sí, ya fui a la tienda de ropa y aparte tu traje para la fiesta de graduación, está hermoso.
- Bien, pues entonces en cuanto salga del museo si puedo me doy una vuelta para renerlo hoy mismo.
- Ok nene, entonces hablasmos al rato, adiós.
- Adiós.
El resto del día se me fue rápidamente, salí del museo, fui a recoger el traje y apenas comenzaba a oscurecer. Entonces caminé de la tienda al estacionamiento y lo único que podía pensar, es que ahora que iba a estar de año sabático, quería que nadie me molestara, sólo pasar el tiempo conmigo mismo, tratando de redescubrime, eso incluía a mi novia y a mi familia. Mi familia desde hace mucho tiempo había tenido conocimiento de mis planes, por lo cual no iba a ser demasiado problema hacerles mi planteamiento, pero Grecia, Aunque en un principio no podía dejar de estar con ella ni un sólo día, ahora las cosas habían cambiado, ella seguía tan atenta conmigo como la primera vez, pero creo que simplemente yo empecé a padecer de aburrimiento cuando estaba con ella, entonces comencé a recordar una vez más la vez que la conocí.
Cuando la vi por primera vez pensé inmediatamente en lo bella que era, mas cualquier ilusión que me hubiese hecho, instantaneamente se quebró, pues Héctor la abordó en cuanto la vió. Pero fue cuando entré a la cocina y tomé una cerveza, que ella llegó y nos encontramos de frente, miré su largo cabello negro y sus ojos tristes, no por que ella estuviera triste, sino por esa forma tan particular que tenían, como caiditos de sus extremos, sin embargo, eran muy bellos, grandes y tenían un brillo particular.
- ¿Buscas cerveza? - Le dije un poco asustado o, más bien, temeroso de su respuesta.
- En parte - secamente.
- ¿Cómo en parte?
- Sí, en parte- Creo que, efectivamente, su respuesta no fue muy grata ni daba pie a una conversación por lo menos amigable, así que decidí solamente destapar mi cerveza y salir de ahí ya con la estocada final.
- Espera, en parte por que estoy escapando de un tipo llamado Héctor.
- Creo que sé de quién hablas- comenté mientras reía.
- Pues no es gracioso, me acosa como un zombie de Romero.
- ¿Como el de "La noche de los muertos vivientes"?
- ¿Has visto esa película?
- Eso mismo te pregunto yo a tí.
Entonces caímos en la cuenta de que teníamos muchas cosas en común y a ella le agradaban las pláticas inteligentes; salimos un par de veces y después de eso decidimos estar juntos.
Mis tareas en el museo, eran encargarme de la difusión del mismo y colaborar con la parte creativa y de producción, lo cuál, siempre fua un aliciente para mí, pues si algo me gustaba hacer era eso.
En cuanto salí de mi casa sonó mi celular, era Grecia. Ella era mi novia desde hacía seis meses. Por alguna razón el destino la puso frente a mí en una fiesta y, no siendo yo, de los que saben o tiender a flirtear en las fiestas, me fue imposible poder pensar que ella y yo tendríamos esta relación ahora. Entonces atendí:
- ¿Bueno?
- Hola mi amor ¿Vas para el museo?
- Sí, acabo de salir de la casa ¿Alguna novedad?
- Sí, ya fui a la tienda de ropa y aparte tu traje para la fiesta de graduación, está hermoso.
- Bien, pues entonces en cuanto salga del museo si puedo me doy una vuelta para renerlo hoy mismo.
- Ok nene, entonces hablasmos al rato, adiós.
- Adiós.
El resto del día se me fue rápidamente, salí del museo, fui a recoger el traje y apenas comenzaba a oscurecer. Entonces caminé de la tienda al estacionamiento y lo único que podía pensar, es que ahora que iba a estar de año sabático, quería que nadie me molestara, sólo pasar el tiempo conmigo mismo, tratando de redescubrime, eso incluía a mi novia y a mi familia. Mi familia desde hace mucho tiempo había tenido conocimiento de mis planes, por lo cual no iba a ser demasiado problema hacerles mi planteamiento, pero Grecia, Aunque en un principio no podía dejar de estar con ella ni un sólo día, ahora las cosas habían cambiado, ella seguía tan atenta conmigo como la primera vez, pero creo que simplemente yo empecé a padecer de aburrimiento cuando estaba con ella, entonces comencé a recordar una vez más la vez que la conocí.
Cuando la vi por primera vez pensé inmediatamente en lo bella que era, mas cualquier ilusión que me hubiese hecho, instantaneamente se quebró, pues Héctor la abordó en cuanto la vió. Pero fue cuando entré a la cocina y tomé una cerveza, que ella llegó y nos encontramos de frente, miré su largo cabello negro y sus ojos tristes, no por que ella estuviera triste, sino por esa forma tan particular que tenían, como caiditos de sus extremos, sin embargo, eran muy bellos, grandes y tenían un brillo particular.
- ¿Buscas cerveza? - Le dije un poco asustado o, más bien, temeroso de su respuesta.
- En parte - secamente.
- ¿Cómo en parte?
- Sí, en parte- Creo que, efectivamente, su respuesta no fue muy grata ni daba pie a una conversación por lo menos amigable, así que decidí solamente destapar mi cerveza y salir de ahí ya con la estocada final.
- Espera, en parte por que estoy escapando de un tipo llamado Héctor.
- Creo que sé de quién hablas- comenté mientras reía.
- Pues no es gracioso, me acosa como un zombie de Romero.
- ¿Como el de "La noche de los muertos vivientes"?
- ¿Has visto esa película?
- Eso mismo te pregunto yo a tí.
Entonces caímos en la cuenta de que teníamos muchas cosas en común y a ella le agradaban las pláticas inteligentes; salimos un par de veces y después de eso decidimos estar juntos.
